Archivos mensuales: octubre 2012

Syntax is all around

Entendamos la evolución como la supervivencia de los mejores cuidadores y de los mejor cuidados.
George Lakoff.

 

Igual han pensado que abro con esta frase por su interés psicobiológico… Qué monos… Pues no. La pongo por lo siguiente:

Entendamos la evolución como la supervivencia de los mejores cuidadores y de los mejor cuidados.

Cuidadores y cuidados parecen palabras muy similares: ambas son masculinas y plurales, ambas llevan un artículo (los) y, sin embargo… ¿Qué es lo que ocurre para que mejor aparezca en plural delante de cuidadores, pero no delante de cuidados? Pues lo que ocurre es que cuidadores es un sustantivo de pleno derecho, mientras que cuidados no lo es: cuidados es un adjetivo (que viene del participio del verbo cuidar), aunque aparece sustantivado en este contexto, ya que el sustantivo al que se refiere está omitido (sería algo como los seres mejor cuidados). Como cuidadoreses un sustantivo, mejores es un adjetivo y ambos concuerdan en número. Pero como cuidados es un adjetivo, mejores un adverbio, así que no tiene número para concordar.

¿Y por qué les meto este rollo? Primero, porque me encanta. Y segundo, porque muchas veces la gente se pregunta (o lo que es peor: me pregunta) para qué vale la sintaxis que estudiaron en el cole. Pues para esto mismo: para entender (y maravillarse de) que las palabras tienen algo dentro que hace que se comporten de una manera o de otra. ¿O no es fantástico que si hubiéramos dicho los mejores cuidados y, por lo tanto, cuidados hubiera sido un sustantivo, ya no nos estuviéramos refiriendo a personas, sino a acciones (como en cuidados intensivos)?

Hoy, transcribiendo una entrevista, he encontrado un ejemplo inmejorable de la conciencia sintáctica de los hablantes. La que habla es una señora de un pueblo de Albacete, llamémosla María, y está hablando de que algunas personas “hablan peor” (los nombres son falsos):

Y puestos a decir la comida, la, la Juana aún: “La, la comía, voy a hacer la comía. La Juana aún lo dice. […] Esa mujer, a ver, que es más antigua que nosotras. Es la comida. […] Como muchas veces digo: “La comía es lo que t’has comío ya, Juana.”

María nota una diferencia entre la comida con la /d/ (un sutantivo) y la comía sin la /d/ (que sería un adjetivo: ‘lo que ya te has comido’). Esto es fantástico, pues muchos de los trabajos que han estudiado la pérdida de la /d/ (Ya me lo he acabao to) han notado que se da antes en participios (he acabao, he comío) que en sustantivos (cazaor, comída). Parece que María ve esto clarísimamente.

Lo más bonito de la sintaxis, (pa mí, of course), es cuando los hablantes la cambiamos, para poder decir todo lo que queramos. Por ejemplo, es muy común estar escuchando la radio y oír Son las once, las diez para ti que nos escuchas desde Canarias. Para los que están en Canarias, esta frase no tiene más misterio. Sin embargo, para los que no lo estamos, puede ser (un pelín) chocante. ¿Y por qué? Porque siempre tiene un referente concreto: siempre se refiere a aquel al que hablamos. Por lo tanto, cuando le acompaña una oración relativa (como que nos escuchas desde Canarias), esta suele ser explicativa (que solo añade información extra) y no especificativa (que identifica a aquel del que se habla). Por ejemplo: Tú, que eres mi hermana, lo sabes mejor que nadie. Pero la radio es un contexto muy especial, en el que el que habla no tiene a sus interlocutores delante, así que se siente raro en la radio. Por ello, retorcemos un poquito la sintaxis a la que estamos acostumbrados y adaptamos la lengua a nuestras necesidades.

 Bueno, les dejo para que puedan cantar felices… I feel it in my fingers, I feel it in my toes… Love Syntax is all around me, and so the feeling grows…

Acichando leonesismos

Gracias a Elena, a Cris, a David, a Miguel Ángel, a Marga, a Henar, a Marti, a Cuna, a las Catalinas, a Pili y a José María
Este puente del Pilar, en vez de irme al reino de Aragón, como mandan las buenas maneras, lo he pasado en el de León, por llevar un poco la contraria, OBVIO. Ya saben ustedes a lo que me dedico cuando viajo, así que no se lo repito. Como voy a estar las próximas semanas recorriéndome la mitad norte de la Península, he pensado en ir dejando por aquí una palabra por cada pueblo que visite. Que compartir es vivir. Dicen.
Este fin de semana me han acogido en tres pueblos y en todos se han esforzado por recordar esas palabras que los diferencian de pueblos cercanos o que están a punto de perderse. En Albires, pegandito con Valladolid, no se resfrían, sino que cogen romaízo (la RAE incluye romadizo, que significa ‘constipado de nariz’, y si le hacemos caso, resulta que uno puede incluso romadizarse como se descuide). En Quintanilla de Rueda, ya cerca de Cistierna, el sol no les deslumbra o les molesta, sino que les da pena, expresión que conserva el significado de pena de ‘dolor’, frente al ahora más habitual de ‘tristeza’ o ‘lástima’. Y en Turcia, a orillas del Órvigo, delinganlos árboles para hacer caer sus frutos (en vez de varearlos, que es lo más habitual). Delingar existe también en gallego, con el significado, bastante menos específico, de ‘soltar’. Ahora mismito es tiempo de delingar las nueces, por cierto, como esas tan ricas que están ahí soleándose…

¿Habíais oído algunas de estas palabras? ¿Cuáles son esas palabras que solo se dicen en vuestra región, en vuestro pueblo o, incluso, en vuestra familia?