Archivos mensuales: abril 2013

El origen del vasco y de la divulgación periodística

Pinchen un momentito aquí, háganme el favor:
Aunque la noticia está en varios medios y la fuente de la que beben todos es esta (mucho más razonable), la de Periodista Digital tiene bastante más miga, así que me permitan me centre en ella. Del origen del vasco se ha hablado, tergiversado, inventado, propuesto y discutido lo que no está escrito (aunque hay resúmenes, ¡viva Wikipedia!) y yo no soy ninguna experta, así que, sintiéndolo en el alma, no puedo arrojar ninguna luz sobre el tema ni evaluar la teoría de Jaime Martín Martín (que no Ruíz Ruíz). Lo que sí voy a hacer (brevemente, espero) es comentar la noticia, que está llena de despropósitos. Es una magufadalingüística, así que voy a hacer un poco de Magonia.

Primero, claro, las cuestiones preliminares, que para eso son preliminares: ergativo es con uve en español. Por si les ha pillado distraídos.
Título y primer párrafo: confirmar, corroborar, auténtico… Son palabras bastante grandes para un estudio que está sin publicar (no encuentro noticia de lo contrario) y, por lo tanto, sin contrastar por ningún otro lingüista. No me vayan a entender mal, por favor, que no es yo que desconfíe de Jaime Martín Martín (al que no conozco), que seguro que es una bellísima persona y un fantástico filólogo, pero no sería la primera vez que alguien se inventa algo sobre los vascos (miren, miren más, y alucinen). Que ya sé que la lingüística no es microbiología o física cuántica, pero también tenemos nuestro corazoncito, nuestro método científico y nuestros sistemas de peer review. [Agradezco el último enlace a @Ed_Ese, mientras que las historias que salen en los demás no las hubiera conocido de no ser por Míkel, Conchi, Borja o Ekaitz, ¡gracias!]

“El euskera ya no es el idioma más antiguo de Europa porque es un idioma africano”. Bueno, pues si nos ponemos así, la mayor parte de los idiomas europeos tienen bastantes papeletas para tener origen asiático… ¿Quedará desierto el récord? Lo cierto es que la cuestión de la antigüedad de las lenguas es bastante relativa y un poquito absurda, como cuenta Lakarra en el podcast de cadena SER (al que nadie menciona en la noticia, a pesar de su sensatez), puesto que muy pocas lenguas nacen de la nada, sino que vienen de otras lenguas, que por tanto son más antiguas. Pero vamos, que eso es otro cantar y no voy a ponerme a hablar del podcast, porque tendría que comentar lo de las lenguas caucásicas de Escandinavia y, la verdad, vaya plan.
En esto del orden de palabras a lo mejor sí que me estoy metiendo un poco con el señor Martín Martín, pero no he leído el estudio, así que entendamos que me meto con el periodista que no se ha molestado en saber si estas afirmaciones valen como prueba de parentesco lingüístico. La disculpa vale para el siguiente párrafo también.
Una de las clasificaciones más tradicionales de las lenguas del mundo es según su orden de palabras, atendiendo a cómo se dispongan sujeto, objeto y verbo, habiendo 6 posibilidades. Las lenguas SOV (sujeto-objeto-verbo), como el euskera y parece que también el dogón, y las SVO (sujeto-verbo-objeto), como el español, son las más frecuentes (abrumadoramente) y entre los dos tipos se reparten, más o menos al 50%, casi el 90% de las lenguas del mundo. También se sabe que este orden básico de la oración tiende a correlacionarse con el orden de otros constituyentes (como el artículo con el sustantivo, el adverbio con el adjetivo, etc.). Quiero decir que no es tan sorprendente que dos lenguas se parezcan en el orden de palabras, pasa bastante. [Una pequeña curiosidad, en el podcast y en otras versiones de la noticia se menciona el orden del demostrativo, que se pospone al sustantivo en euskera y en dogón, pero no en latín ni en español. En rumano —lengua romance— el demostrativo y el artículo también se posponen al sustantivo, como en euskera. El orden de palabras cambia a lo largo del tiempo. Que no es una prueba muy fiable, vamos.]
Insisto en que no he leído el estudio y no me cabe duda de que esto está perfectamente explicado en Un enigma esclarecido: el origen del vasco, pero no queda claro en la noticia ni en la entrevista, así que se lo cuento yo. Para que exista un parentesco entre dos lenguas no basta con que muchas de sus palabras se parezcan. Deben parecerse de una forma sistemática. El cambio fonético es regular, por lo que las correspondencias entre dichas palabras deben ser regulares también. Por ejemplo, si tenemos la correlación beri ‘caliente’ (dogón) – bero ‘calor, caliente’, lo esperable es que todas las palabras que en dogón acaban en –i (o todas las que acaben en —iy cumplan otros requisitos; proponer una regla exige algún que otro ejemplo más) hayan dado palabras en —o en euskera.
Y esto ha sido todo por hoy. Gabon! Digo, ¡dogón!