Entre signos anda el juego

Yo estaba escribiendo otro post, pero tendré que sacarlo mañana porque, como bien me aconsejan, debo aprovechar el tirón del momento.[1]Supongo que a estas alturas ya han leído o visto todos esto:



¿Se la habrá vuelto a colar El Mundo Today a los periódicos “de verdad”?


Parece ser que ayer, en el funeral de Mandela, hubo un tipo que se hizo pasar por intérprete de lengua de signos y se la dio a todos (los oyentes, claro) con queso. De ser cierto, y supongo que lo es, porque está en todos los medios (no se me rían, háganme el favor), la historia está entre escandalosa por el poquito respeto del individuo hacia los sordos y tremendamente cómica. Hay que tener morro para colarse en el funeral de Mandela, subirse al estrado al lado de Obama y fingir que se le está interpretando. Para picaresca española y más cara que espalda, este.


Yo no sé ninguna lengua de signos, así que no me atrevo a pronunciarme, pero sí que parece que el señor signa un poco raro (¡qué serio está!, será para que no se le escape la risa). Claro, que también me ha parecido consistente en sus signos, así que ya nos dirán si lo que pasó es que no tenía ni idea de lengua de signos o que estaba signando en una que no era la que entendía el público. Porque, señores, y esto puede ser una sorpresa para muchos: la lengua de signos no es una, sola e internacional, sino que hay un buen montón de ellas. Según Ethnologue, de hecho, hay 137.


Esto puede sorprender a muchos, porque casi todos sabemos muy poquito de las lenguas de signos, pero la gente tiende a pensar que la lengua de signos es una invención y que todos los sordos manejan la misma. Nada más lejos de la realidad, sin embargo. Las lenguas de signos son lenguas naturales, como el español, el chino o el oromo, que surgieron en comunidades de sordos de forma natural y son transmitidas y adquiridas también de forma natural. (Aunque es obvio que las condiciones de aprendizaje de las lenguas de signos no son iguales a las lenguas habladas: si los padres del niño sordo no saben una lengua de signos, el niño no la puede adquirir en casa, por ejemplo, por lo que hay más variedad de casos que en las lenguas habladas). Pero a estas alturas de la vida, los que saben de esto están de acuerdo en que son tan lenguas como cualquier otra.


Y cuando digo como cualquier otra, me refiero a que son profundamente especiales respecto de todas las demás, aunque presentan semejanzas. Tanto las diferencias como las semejanzas de las lenguas de signos con las habladas son muy interesantes para algunos debates de la lingüística, como el de qué hay de universal en el lenguaje. (Uno de los universales lingüísticos más conocidos es el de que todas las lenguas tienen vocales orales. Ya, bueno…)


Y no es el único aspecto de la lingüística que puede revolucionar el tomarse en serio a las lenguas de signos. En ese otro post que estaba escribiendo les voy a contar lo que es un criollo, pero les adelanto que es una lengua nueva que puede crearse en cuestión de dos generaciones. Los criollos hablados surgen a partir del contacto de por lo menos otras dos lengua, también hablados. El único ejemplo del surgimiento de una lengua nueva a partir de la nada (entiéndase como que no es la modificación de otras lenguas previas) nos la da la Lengua de Signos de Nicaragua, que surgió cuando, por vez primera, pudo formarse una comunidad de sordos en el país.


Una vez que ya uno ha aprendido que hay más de una lengua de signos, llega otra sorpresa: “A ver, a ver, un momento, ¿cómo que British Sign Language y American Sign Language? ¡Habrá una del inglés y ya está!”. Pues tampoco. Las lenguas de signos no tienen nada que ver (bueno, nada tampoco, son lenguas en contacto y eso hace que se influyan mutuamente la lengua hablada influya a la signada) con las lenguas habladas en el mismo territorio. Esto es, no son traducciones de una lengua hablada a los signos, sino que ambas son independientes entre sí. Por eso, las familias de las lenguas de signos no tienen nada que ver con las familias de lenguas habladas. Una grande, por ejemplo, es la familia de la lengua de signos francesa, que incluye también a la americana (que no británica y que además significa estadounidense) y a bastantes más. El motivo de que lenguas de zonas tan alejadas estén relacionadas entre sí es simple: la lengua de signos francesa es la que se enseñó en los primeros colegios para sordos estadounidenses, que luego se llevó a otros lugares, etc.


Aunque las lenguas de signos sean como cualquier otra, las comunidades que las emplean no lo son y, de hecho, la existencia de comunidades sordas es bastante reciente en casi todos los lugares del mundo. Esto explica que las lenguas de signos se hayan transportado de un país a otro, pues es un proceso que ha ido de la mano de las iniciativas educativas para la población sorda. Sin embargo, existen también comunidades aisladas en las que el porcentaje de sordos llegó a ser tan alto que la lengua de signos (¡indígena!) se emplea incluso entre los oyentes. Es lo que ocurre con la lengua adamorobe, de Ghana.


Pues sí, amigos, todo esto venía más o menos a cuento de la noticia del impostérprete (la de El Mundo es la primera que he visto y de la que hablo), que me ha recordado lo poquito —¡nada!— que sabía yo de las lenguas de signos antes de 2009, cuando pasé dos semanas en Londres con más de 10 sordos (y 4 intérpretes, dos de ASL —lengua de signos americana— y dos de BSL —lengua de signos británica) aquí. Así que cuando he leído lo de que “Soy sordo y no comprendo lo que dice”, que dicen que dijo uno, he pensado: “Anda, y yo bien que les oigo, pero no comprendo nada de lo que dicen los checos”. Mañana, criollos y contacto de lenguas, ya verán por qué.


[Actualizo brevemente, porque han encontrado al intérprete y ha dicho que sufrió un ataque de esquizofrenia.]



[1] El 10 % de los beneficios de este post es para Fernando Díaz Madrigal. El contrato que así lo indica fue suscrito por el beneficiario motu proprio, a pesar de ser un hombre de ciencias y saber de marketing, pues también sabe perfectamente cuánto es el 10 % de nada de nada. PERO ES BUENA GENTE.

4 comentarios en “Entre signos anda el juego

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