Tuits plantilla: las tradiciones discursivas tuiteras

Al abrirme una cuenta en Twitter, me empezó a interesar la creación de expresiones propias y su difusión en la comunidad tuitera. En 2013 escribí en este blog sobre un novedoso uso de ojalá (que acabó saliendo de Twitter, por cierto) y, a partir de ahí empecé a interesarme en el estudio de la lengua de y en Twitter.

Hay dos cosas que hacen especialmente interesante a Twitter. Por un lado, es una comunidad de habla (o de escritura) muy grande y abierta: es similar a un foro, pero, generalmente, más grande y menos específica. Por otro, es una red social de vocación fundamentalmente conversacional y es en la conversación, en el coloquio, donde los hablantes solemos ser más creativos. Sin embargo, esto es solo cierto de las conversaciones informales: en Twitter entran en contacto a distancia y a través de la escritura personas que jamás se han visto, lo que no parece el paradigma de contexto informal. Sin embargo, las características lingüísticas de gran parte de lo que se escribe en Twitter son propias del habla coloquial: ¿por qué? Mi hipótesis es que, puesto que los usuarios pronto crean sus propios grupos de conocidos y amistades, incluso cuando entras en contacto con alguien desconocido no es raro que sea “amigo de amigo”. Tengo otra hipótesis además: precisamente el uso de estrategias propias del habla coloquial ayuda a entrar en contacto con personas desconocidas, como instrumento para demostrar buena intención y cortesía (sí, en Twitter hay mucho odio, pero desde luego no es lo único) al entablar una nueva conversación.

Así, Twitter se ha convertido en un sitio en el que se crean innovaciones lingüísticas continuamente. Como ocurre, por cierto, en tu grupo de amigos, que un día os hace gracia algo que dice alguien y lo repetís durante meses. Es lo mismo, pero a otra escala. Porque me interesa entender mejor cómo funciona la fraseología tuitera y cómo se extiende en la comunidad, hace unos días pedí que me dijeran algunas de estas expresiones y la respuesta fue bastante apabullante: 326 expresiones distintas (aunque no todas son exclusivamente tuiteras y no todas son frases hechas).

Me comprometí a listarlas todas, y aquí se pueden encontrar, en orden alfabético (pero sin clasificar de ninguna manera, ¡sigo pensando en cómo hacerlo!). No las puedo comentar todas, por razones más que evidentes, pero sí puedo comentar algunos tipos de expresiones, a modo de aperitivo. Las construcciones repetidas pueden tener niveles de abstracción muy distintos. Encontramos desde frases que se reproducen palabra por palabra hasta patrones totalmente abiertos, pasando por estructuras que tienen un fragmento que se repite de forma literal pero que tienen un “hueco” abierto que cada uno rellena con material propio. Las que son totalmente fijas muy frecuentemente se emplean como respuestas, como el ¿Puedo hacerte una crítica constructiva? Como puede verse, esta frase no tiene nada de particular, sino que es en virtud de su uso repetido como adquiere nuevos significados, que sirven para mostrar desacuerdo o incluso para señalar argumentos que al usuario le parecen especialmente desatinados. En la repetición y la comprensión de la comunidad de estos significados implícitos adquiere también un efecto cómico.

Es totalmente abierta la construcción ¿Afirmación? Afirmación, en la que se pone entre interrogaciones una frase idéntica a la que se usa para responder a la pregunta propia. Se entiende mejor con un ejemplo: ¿Estoy escribiendo otro post sobre Twitter? Estoy escribiendo otro post sobre Twitter.

Un ejemplo de construcción semifija podría ser la construcción Ese/esa [] del/de la que usted me habla, cuyo origen está en la reticencia de ese político en el que usted está pensando a llamar las cosas por su nombre cuando esas cosas de las que usted me habla no me dejan en buen lugar. Los orígenes de estas expresiones pueden ser muy variopintos: leyendas urbanas como el En ese/esa [] me maté yo de la que ya hablamos en 2013; historias que se hacen virales en Twitter, como el genial Me pide me perdona que hizo famoso @MenendezFaya al contar lo que tiene que aguantar su jefe chino en su tienda; vídeos de Youtube, como la frase portuguesa más usada en Twitter después de los lloros de Ronaldo: Ah! Filho da puta agora sim entendo, etc.

Por otra parte, ojalá seguido de una oración sin verbo conjugado no es la única innovación sintáctica que nos regala Twitter: otra frecuente es el uso de indefinidos negativos pospuestos (generalmente dos) al verbo sin que aparezca el adverbio no, tipo [] dijo nadie nunca. En español general estos indefinidos no requieren no cuando aparecen delante del verbo (Nadie dijo eso nunca; nunca dijo eso nadie), pero sí cuando aparecen después (Eso no lo dijo nunca nadie).

En Twitter también es frecuente la imitación del habla infantil, con palatalizaciones como Chorprecha ‘sorpresa’ o chí ‘sí’. Otro ejemplo paradigmático es responder a un tuit con el mismo texto del tuit original pero con todas las vocales remplazadas por la i, imitando el tono agudo de una burla. Las faltas de ortografía se usan de forma intencional con muy diversos motivos: para dar énfasis, para remedar un tipo concreto de usuario (recordemos el famoso ola k ase), etc. Aquí la escritura intenta de alguna manera evocar elementos comunicativos que son generalmente propios de la conversación cara a cara, igual que hacen los emoticonos, el uso creativo de los signos de puntuación o lo que podemos considerar acotaciones como y se va haciendo la croqueta. Estos elementos no son exclusivos de Twitter, sino que son generales de la escritura mediada por una pantalla, como lo son otros elementos sobre los que llamaron la atención en las respuestas a mi tuit: el uso de cifras para representar letras (Lo 100to), las abreviaturas o las siglas (como LVV ‘lo vamos viendo’) o incluso el uso de anglicismos (la comunidad en la red es global) como el and I think that’s beautiful.

Todos los ejemplos puestos hasta ahora utilizan únicamente texto (o emojis), pero seguro que todos habéis pensado también en los memes, término que generalmente utilizamos para referirnos a elementos similares pero multimodales: es decir, además del texto hay imágenes o vídeos (por ejemplo, durante la primera ola de la pandemia el meme del ataúd fue bastante recurrido). Este sentido de la palabra meme es en realidad una especialización, pues el término lo acuñó Richard Dawkins para referirse a cualquier elemento cultural que se transmite o replica, creando un paralelismo con gen (en inglés sí riman). Pero las comparaciones entre objetos culturales y objetos naturales son frecuentemente problemáticas, pues hay diferencias fundamentales entre estos, como que los primeros están creados por seres que actúan con intención. En lingüística, el concepto de tradiciones discursivas, creado por Peter Koch en el seno de la romanística alemana, creo que captura mejor el hecho de que la repetición en sí misma tiene un valor fundamental en estos elementos. Gracias a la Associação Brasileira de Linguística, que desde hace dos meses está subiendo un ciclo de conferencias bestial —en todos los sentidos de la palabra— a Youtube, podéis profundizar en este concepto en la conferencia (en inglés) de Johannes Kabatek.

¡Esto ha sido todo, amigos!

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